Mostrando entradas con la etiqueta lenguaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lenguaje. Mostrar todas las entradas
miércoles, 19 de junio de 2019
Del sonido a la palabra. Lenguas nativas de Colombia. Diversidad, vitalidad y comunicación
Labels:
américa,
argentina,
colombia,
comunicación,
diversidad,
eeuu,
españa,
francia,
lenguaje,
lenguas nativas,
libros,
méxico,
narrativas,
portugal,
vitalidad
viernes, 29 de marzo de 2019
Difusión de la ciencia y géneros periodísticos
La ciencia es la suma de los esfuerzos
de cientos de miles de personas que dedican
su talento y creatividad ( y su estabilidad emocional!)
a indagar la realidad.Alejandro Garciarrubio Granados
de cientos de miles de personas que dedican
su talento y creatividad ( y su estabilidad emocional!)
a indagar la realidad.Alejandro Garciarrubio Granados
El empleo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), trae aparejados cambios en todas las instancias sociales: economía, sociedad, educación, producción científica y una larga lista a enumerar.
Evidentemente, en el mundo del ciberespacio, la producción de material científico se multiplica al infinito y circula de millones en millones por las autopistas de la información.
Mas todo el material propalado, no se expresa de la misma manera ni procede de las mismas fuentes, entre otras características. Por ello, aquí nos ocuparemos de observar la forma de hacer llegar los temas de ciencias al público.
El periodismo científico ó periodismo de la ciencia (PC), a mi entender, es la actividad profesional que selecciona, procesa y transmite con determinada periodicidad, informaciones de actualidad referidas a temas de ciencia y de tecnología, descubrimientos, innovaciones, hallazgos, cronología de hechos, esclarecimiento de situaciones sobre estos temas; destinadas a un público masivo o parte de ese público, y realizada a través de los medios de comunicación masiva. Con el objeto o fin, de establecer un puente de unión entre los productores del conocimiento científico y el público en general, en una labor informativa y educativa, con el propósito de ayudar a los individuos a mejorar su relación con el entorno que los rodea.
Todo material de periodismo científico puede realizarse y difundirse conforme con cualquiera de los lineamientos de los cuatro géneros periodísticos: informativo, interpretativo, de opinión ó de entretenimiento.
El Periodismo y sus Géneros
Definiremos a la palabra periodismo como una actividad profesional que tiene por objeto la selección, el procesamiento y la trasmisión periódica de informaciones de actualidad, a un público masivo o a determinado sector del público, a través de los medios de difusión masiva.
A grandes rasgos, el periodismo cuenta con cuatro géneros: que son las maneras de organizar sus materiales. La forma periodística de expresión de los mismos, que conforme a la naturaleza y fin del mensaje de que se ocupan son: informativo, interpretativo, de opinión y de entretenimiento. Se emplean para realizar materiales de diferentes subgéneros periodísticos también, como el periodismo científico.
Género Informativo
Es el que da a conocer hechos. Se expresa a través de noticias (concreción escrita o hablada de un hecho); crónica (relato de un hecho a través del vector tiempo); reportaje (conversación mantenida entre un periodista y una o más personas sobre u tema de interés).
Género Interpretativo
Se inicia a partir de hechos que se han difundido con anterioridad como mensajes, por lo tanto no aporta relación de acontecimientos inéditos. Lleva datos de antecedentes (background), datos que intentan prever las consecuencias a las que los hechos conducen. Utiliza como forma de expresión la nota interpretativa.
Género de Opinión
Formula un juicio de valor personal a cerca de un determinado acontecimiento o problema. Se concreta en : los editoriales, los sueltos editoriales, los artículos y las cartas del lector.
Género de Entretenimiento
Proporciona al lector elementos de humor, distracción, entretenimientos a través de historietas, chistes, crucigramas, etc.
Difusión y géneros periodísticos
Proporciona al lector elementos de humor, distracción, entretenimientos a través de historietas, chistes, crucigramas, etc.
Difusión y géneros periodísticos
De lo expuesto, podemos decir que abocarnos a la tarea de difundir material científico, nos lleva primeramente a establecer las fuentes de información (confiables, pertinentes y seguras) y además de tener presentes todos los detalles necesarios requeridos para la publicación de cualquier material, sea de la temática que fuere, podemos emplear cualquiera de los géneros periodísticos para difundir precisamente temas de periodismo de la ciencia. Esto conlleva a que, pudiendo aprovechar la variedad de ellos y la finalidad con la que son concebidos, sea justamente una postura creativa, entre otras, las que les permitan a estas informaciones, ocupar un espacio en la agenda setting de los medios y un lugar en el nuevo medio de comunicación, la red de redes.
Un mismo tema de ciencia puede dar lugar tanto a una información, como a una nota interpretativa, un artículo de opinión y hasta un chiste. Encontrar la forma de decirlo, darle variedad al lenguaje, a la presentación, utilizar varias de estas opciones para enriquecer el trabajo; agregarle video, animaciones, etc., en las difusiones electrónicas, nos conducirán a encontrar opciones diferentes y nuevos modos de acercamiento entre la ciencia y el público en general.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Columna "Comunicarte", Revista "Razón y Palabra", México. Nª52, agosto de 2006. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2006/agosto.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
españa,
géneros periodísticos,
lenguaje,
libros,
méxico,
NTIC,
periodismo,
portugal
jueves, 10 de enero de 2019
El lenguaje de la ciencia
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogador Thomé. Columna "Comunicarte", Revista "Razón y Palabra", ITESM, Campus Estado de México, Nª30, enero de 2003. Disponible en http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
lenguaje,
líbano,
méxico,
NTIC,
periodismo,
portugal
sábado, 20 de enero de 2018
El lenguaje de la ciencia
Número 30
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Revista "Razón y Palabra", N30, enero de 2003, México. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
lenguaje,
libros,
méxico,
periodismo,
periodismo científico,
portugal
miércoles, 18 de octubre de 2017
El lenguaje de la ciencia
Número 30
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", México. N° 30, enero -febrero 2003. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
lenguaje,
méxico,
periodismo científico,
portugal,
tecnología
sábado, 11 de marzo de 2017
El lenguaje de la ciencia
Número 30
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", N30, enero de 2003. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
lenguaje,
méxico,
narrativas,
periodismo,
portugal,
tecnología
viernes, 3 de febrero de 2017
El lenguaje de la ciencia
Número 30
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Columna "Comunicarte", N30. Revista "Razón y Palabra", enero de 2003, México. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
internet,
lenguaje,
méxico,
narrativas,
nuevas tecnologías,
periodismo,
portugal
miércoles, 18 de mayo de 2016
Estilo y lenguaje periodísticos en Internet: ¿La nueva Babel?
Número 47
Con la introducción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), el mundo se ha abierto a un panorama informacional iterado al infinito. Llevamos diez años de la utilización de Internet con el público general y se presentan nuevos planteos sociales, económicos, educacionales, entre otros.
Desde la red de redes, las informaciones se multiplican minuto a minuto en cantidad y diversidad temática y sucede lo mismo con la cantidad de personas que acceden a la misma; que conforman comunidades virtuales, que crean páginas privadas, individuales, colectivas, empresariales, públicas, etc.
En este universo de los medios de comunicación, la ciencia, esa práctica, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico, hoy está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción, donde lo incierto se suma a lo cierto y conocido. En este entorno, se posiciona la información que se difunde en Internet en este caso que nos ocupa, la referida a temas científicos, entendida la información como: dar noticia de una cosa, que en términos de Doménico De Gregorio: la información es la noticia en potencia y la noticia es la información en acto.
Como hemos expresado en columnas anteriores, el lenguaje empleado en los medios de comunicación, debería ser claro, sencillo, con pocas adjetivaciones, explicando las siglas, contextualizando la información, entre otros.
También debemos detenernos a observar el estilo para redactar este material, que al decir de Martín Vivaldi en su libro Curso de Redacción, la estilística, complemento de la Gramática, añade a la corrección en el uso del lenguaje la precisión, la elegancia, la claridad y la armonía.
Publicaciones electrónicas
La diversidad de publicaciones que existen en Internet como también de personas que publican trabajos, dan por una parte variedad al estilo y el lenguaje para comunicar temas de ciencia y por otra, que en esa misma diversidad se deberían tener en cuenta varios factores.
La información de que se dispone, que debe ser confiable, pertinente y segura, no siempre reúne estos requisitos. Por lo tanto, se requerirá de nuevos planteos para validar la confiabilidad de las fuentes.
A ello se le suma el lenguaje y el estilo empleados para trasmitir los materiales, que reflejan y dejan traslucir los planteos culturales existentes.
Por una parte la inmediatez y el proceso de aceleración histórica al cual asistimos modifica los modos de expresión tanto escrita como verbal d las personas, el estilo que se le imprime a los mensajes, las reducciones que este experimenta no en el camino de la simplicidad para aumentar la comprensión, sino en la reducción idiomática que se traduce en un elemento de incomprensión de los mensajes.
La cibercultura, a mi entender, una cultura de polaridades y opuestos, caracterizada por el anonimato, la multiplicidad de fuentes, el sentido de ubicuidad, por nombrar algunas de sus características; imprime a la difusión de los mensajes periodísticas en general y los de temas de ciencia en particular, su lenguaje y estilo propio.
Tenemos los ciberpublicaciones, los ciberciudadanos, el público electrónico; los periódicos, revistas, jornales electrónicos, pertenecientes a medios tradicionales que se imprimen en soporte papel; materiales publicados por universidades, profesionales independientes, de asociaciones, comunidades virtuales, estudiantes; a los que se le suman los grupos anónimos, webblogs, páginas con engaños científicos y hasta con propuestas por ejemplo, de medicina, con páginas de "curas milagrosas" para enfermedades incurables.
¿Una nueva Babel?
La web de las oportunidades, de la información infinita, de los opuestos, de los links, de los multimedios y el hipertexto, del enriquecimiento y la variedad temática, se presenta en la sociedad virtual con una cantidad de ventajas y desventajas. Funciona paralelamente a la sociedad real, ofrece un universo ilimitado de posibilidades y también encuentran lugar en ella los ilícitos.
Desde el punto de vista de la información científica que nos ocupa en este caso en particular y del lenguaje y estilos periodísticos empleados para difundirla, queda expresa la necesidad de contribuir al enriquecimiento idiomático, justamente aprovechando las posibilidades múltiples que nos ofrece la web.
Internet, el medio de comunicación del Nuevo Milenio, con emisores conocidos y anónimos, privados y públicos, con sus estilos y lenguajes propios, frente a un universo multicultural, propende a una nueva Babel ¿o se deberían arbitrar los medios para ir encontrando confiabilidad y certeza en las fuentes de información, por ejemplo; en la diversidad y cantidad infinita de la misma?.
Las nuevas tecnologías nos llevan a un desafío, a reescribir nuestra historia desde estos medios de comunicación actual, en un marco ético de la profesión de periodistas digitales, en el mundo del cambio, de los nuevos roles, la nueva economía y sociedad virtual y la real.
Nuevos lenguajes y estilos periodísticos, conviviendo desde la diversidad.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", n47, octubre 2005. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2005/octubre.html
Labels:
argentina,
asia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
internet,
lenguaje,
méxico,
NTIC,
periodismo,
portugal,
tecnologías
sábado, 7 de mayo de 2016
Trabajo sobre lenguas nativas de Colombia en la revista "Razón y Palabra"
En la reciente actualización de la revista "Razón y Palabra" en la Sección "Varia", han publicado un trabajo de investigación de mi autoría, titulado: Del sonido a la palabra. Lenguas nativas de Colombia: diversidad, vitalidad y comunicación / From sound to the word. Colombia Native Languages: Diversity, vitality and communication,.
El mismo puede leerse en: http://revistarazonypalabra.org/index.php/ryp/article/view/22
El mismo puede leerse en: http://revistarazonypalabra.org/index.php/ryp/article/view/22
Labels:
argentina,
colombia,
comunicación,
diversidad,
eeuu,
españa,
francia,
lenguaje,
lenguas nativas,
méxico,
narrativas,
periodismo,
portugal,
sonidos,
vitaludad
viernes, 8 de abril de 2016
El lenguaje de la ciencia
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", N30, enero de 2003. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
francia,
internet,
lenguaje,
méxico,
narrativas,
periodismo,
portugal
viernes, 19 de febrero de 2016
El ciberlenguaje en tiempos de Red
Número 37
Ciberlenguaje
Dado ya un panorama general de la situación de las personas y de las NTIC en estos días; nos abocaremos a plantear diferentes inconvenientes que se presentan en torno al lenguaje empleado en la red. Comencemos por las cifras y diremos que: actualmente unos 600 millones de usuarios conforman a Internet. De ellos, un 40% de los cibernautas mundiales se concentran entre los Estados Unidos y Canadá. A América Latina le corresponden un 4% de los usuarios del mundo; de los cuales Argentina participa hoy con casi 4 millones (sólo un 10,8% del total de su población que es aproximadamente de 37 millones). Se considera que la Argentina ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en cuanto a cantidad de usuarios, con casi 4.000.000; después de Brasil (que tiene 14.400.000 aprox.) y México (3.420.000) a los que le siguen: Chile, Perú, Venezuela y Colombia (Fuente: <www.exitoexportador.com>). El castellano es el cuarto idioma más usado en la red, luego del inglés, el japonés y el alemán. Los especialistas de la lengua afirman que la tendencia actual es la de grandes contingentes de personas hablando un número cada vez más reducido de idiomas.
De las cifras expuestas se deduce el panorama que significa la cibermarginación, ya que es evidente la diferencia en cuanto al número de usuarios entre los países de América del Norte y del resto de América. A ello, se le van sumando diferentes circunstancias: si la mayoría de los usuarios pertenecen a países de lengua inglesa, evidentemente también será mayor la proporción de páginas web escritas en inglés. Aparece otro estadio de inequidades, ya que habrá que pensar en cuántas son las personas bilingües que podrán acceder a esos contenidos. Mas allá de que se cuente con traductores en línea, se sabe que en muchas ocasiones se van traduciendo palabra por palabra y que a veces no se entiende el sentido de la traducción, que no puede organizar gramaticalmente el texto como se debiera. Mientras que según informaciones difundidas por Uolsinectis de Argentina en febrero del corriente año, el idioma español es hablado por unos 350 millones de personas, el alemán, es hablado por 100 millones y conforme a las cifras ya expresadas, Alemania ocupa el tercer lugar en idioma hablado en la red y el español el cuarto.
Analicemos por lo tanto si en países de economías deprimidas como la mayoría de los de Latinoamérica, que concentran tan sólo el 4% de los cibernautas mundiales, resultan fáciles y comprensibles todas las palabras que han llegado al castellano de la mano del idioma inglés, que no tienen traducción y que se emplean haciendo una mixtura de español e inglés para operar con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Será fácil para el empleado de una fábrica o un municipio entender que su hijo va al cibercafé para conectarse y catear con amigos de lugares recónditos... Que necesita buscar en la web información para su próximo trabajo de ciencias sociales. Que son 600 millones de usuarios mundiales interconectados, en una multiculturalidad de razas que no llega a ser tal en el campo idiomático... Que la palabra Internet ha sido aceptada por la Real Academia Española y que la letra ñ no aparece en la web. Que hay tantas opiniones a favor como en contra de esta temática, de parte de los especialistas de la lengua.
Sin dudas, ya en el tercer milenio y lejos del oscurantismo medieval, ni ángeles ni demonios, tan sólo seres humanos que nos estamos comunicando, en una debate-diálogo, creciendo a través de las similitudes y diferencias. Personas ocupadas y preocupadas por un hacer, que evidentemente está cambiando nuestras formas de vida, nuestros parámetros sociales y que necesita de espacios de reflexión, para ir encontrando una nueva manera de rescribir nuestra propia historia, a la luz de este medio de comunicación que irrumpe en nuestras vidas. De esta red de redes, que en ese entramado de relaciones está modificando la vida en un entorno de aceleración y cambio histórico, al que deberíamos anticiparnos, para conocer, prospectiva mediante, cuáles serán sus rumbos, influencias, tendencias y si este medio de comunicación nos permitirá poner en común nuestras culturas o bien seremos fagocitados por la mayoría.
La red de redes ha irrumpido en los actos cotidianos de los seres humanos y ha cambiado la fisonomía de las relaciones de las personas, las ciudades, los conglomerados urbanos, las actividades rurales y un largo etc.
Esta misma red nos une y nos desune, nos acerca y nos aleja, en un juego constante de haceres y retocesos, donde los personajes principales son nada más y nada menos que las personas. Alvin Tofler afirma “estamos creando una nueva sociedad. No una sociedad cambiada” y seguramente allí radica la diferencia. Nuevas formas de conducta, nuevos modelos, nuevas necesidades.
También nuevas palabras se suman al quehacer cotidiano: somos cibernautas que navegamos a través del ciberespacio. Enviamos e-mails, mantenemos conversaciones por medio del chat, hacemos ciberllamadas, empleamos la banda ancha, estamos on-line, tenemos un site...
Mas la temática del “ciber” no es actual, sino que desde aproximadamente los años 1950 se introdujo el concepto de cibernética, del griego “cibernetes”: gobierno, timonel y transcurrido el tiempo, ligados nuevamente a este vocablo - tecnología mediante -, “navegan” hoy por el ciberespacio, una gran cantidad de personas, sólo que hoy ha cambiado es quién dirige y hacia dónde dicho timón. Ya Platón hace más de 2000 años hablaba del arte de pilotear las naves y decía que el piloto es el elemento fundamental de ese arte. En 1834 en Francia, Ampere toma la palabra cibernética para designar la parte de la política que se ocupa de los medios de gobernar y algunos autores afirman que es la expresión griega, utilizada por Ampere, la que induce a Wiener a bautizar la ciencia que estudiará, como versa en el subtítulo de su obra " el control y la comunicación en el animal y la máquina”. De tal manera que pertenecer al “cíber” tendrá sus ventajas y su esfera de poder, si se lo relaciona a la etimología del vocablo que le dio origen. Y sus usos serán también para diferentes fines. Baste recordar el atentado del 11 de setiembre de 2001 en los Estados Unidos.
Esta misma red nos une y nos desune, nos acerca y nos aleja, en un juego constante de haceres y retocesos, donde los personajes principales son nada más y nada menos que las personas. Alvin Tofler afirma “estamos creando una nueva sociedad. No una sociedad cambiada” y seguramente allí radica la diferencia. Nuevas formas de conducta, nuevos modelos, nuevas necesidades.
También nuevas palabras se suman al quehacer cotidiano: somos cibernautas que navegamos a través del ciberespacio. Enviamos e-mails, mantenemos conversaciones por medio del chat, hacemos ciberllamadas, empleamos la banda ancha, estamos on-line, tenemos un site...
Mas la temática del “ciber” no es actual, sino que desde aproximadamente los años 1950 se introdujo el concepto de cibernética, del griego “cibernetes”: gobierno, timonel y transcurrido el tiempo, ligados nuevamente a este vocablo - tecnología mediante -, “navegan” hoy por el ciberespacio, una gran cantidad de personas, sólo que hoy ha cambiado es quién dirige y hacia dónde dicho timón. Ya Platón hace más de 2000 años hablaba del arte de pilotear las naves y decía que el piloto es el elemento fundamental de ese arte. En 1834 en Francia, Ampere toma la palabra cibernética para designar la parte de la política que se ocupa de los medios de gobernar y algunos autores afirman que es la expresión griega, utilizada por Ampere, la que induce a Wiener a bautizar la ciencia que estudiará, como versa en el subtítulo de su obra " el control y la comunicación en el animal y la máquina”. De tal manera que pertenecer al “cíber” tendrá sus ventajas y su esfera de poder, si se lo relaciona a la etimología del vocablo que le dio origen. Y sus usos serán también para diferentes fines. Baste recordar el atentado del 11 de setiembre de 2001 en los Estados Unidos.
Ciberlenguaje
Dado ya un panorama general de la situación de las personas y de las NTIC en estos días; nos abocaremos a plantear diferentes inconvenientes que se presentan en torno al lenguaje empleado en la red. Comencemos por las cifras y diremos que: actualmente unos 600 millones de usuarios conforman a Internet. De ellos, un 40% de los cibernautas mundiales se concentran entre los Estados Unidos y Canadá. A América Latina le corresponden un 4% de los usuarios del mundo; de los cuales Argentina participa hoy con casi 4 millones (sólo un 10,8% del total de su población que es aproximadamente de 37 millones). Se considera que la Argentina ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en cuanto a cantidad de usuarios, con casi 4.000.000; después de Brasil (que tiene 14.400.000 aprox.) y México (3.420.000) a los que le siguen: Chile, Perú, Venezuela y Colombia (Fuente: <www.exitoexportador.com>). El castellano es el cuarto idioma más usado en la red, luego del inglés, el japonés y el alemán. Los especialistas de la lengua afirman que la tendencia actual es la de grandes contingentes de personas hablando un número cada vez más reducido de idiomas.
De las cifras expuestas se deduce el panorama que significa la cibermarginación, ya que es evidente la diferencia en cuanto al número de usuarios entre los países de América del Norte y del resto de América. A ello, se le van sumando diferentes circunstancias: si la mayoría de los usuarios pertenecen a países de lengua inglesa, evidentemente también será mayor la proporción de páginas web escritas en inglés. Aparece otro estadio de inequidades, ya que habrá que pensar en cuántas son las personas bilingües que podrán acceder a esos contenidos. Mas allá de que se cuente con traductores en línea, se sabe que en muchas ocasiones se van traduciendo palabra por palabra y que a veces no se entiende el sentido de la traducción, que no puede organizar gramaticalmente el texto como se debiera. Mientras que según informaciones difundidas por Uolsinectis de Argentina en febrero del corriente año, el idioma español es hablado por unos 350 millones de personas, el alemán, es hablado por 100 millones y conforme a las cifras ya expresadas, Alemania ocupa el tercer lugar en idioma hablado en la red y el español el cuarto.
Analicemos por lo tanto si en países de economías deprimidas como la mayoría de los de Latinoamérica, que concentran tan sólo el 4% de los cibernautas mundiales, resultan fáciles y comprensibles todas las palabras que han llegado al castellano de la mano del idioma inglés, que no tienen traducción y que se emplean haciendo una mixtura de español e inglés para operar con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Será fácil para el empleado de una fábrica o un municipio entender que su hijo va al cibercafé para conectarse y catear con amigos de lugares recónditos... Que necesita buscar en la web información para su próximo trabajo de ciencias sociales. Que son 600 millones de usuarios mundiales interconectados, en una multiculturalidad de razas que no llega a ser tal en el campo idiomático... Que la palabra Internet ha sido aceptada por la Real Academia Española y que la letra ñ no aparece en la web. Que hay tantas opiniones a favor como en contra de esta temática, de parte de los especialistas de la lengua.
Sin dudas, ya en el tercer milenio y lejos del oscurantismo medieval, ni ángeles ni demonios, tan sólo seres humanos que nos estamos comunicando, en una debate-diálogo, creciendo a través de las similitudes y diferencias. Personas ocupadas y preocupadas por un hacer, que evidentemente está cambiando nuestras formas de vida, nuestros parámetros sociales y que necesita de espacios de reflexión, para ir encontrando una nueva manera de rescribir nuestra propia historia, a la luz de este medio de comunicación que irrumpe en nuestras vidas. De esta red de redes, que en ese entramado de relaciones está modificando la vida en un entorno de aceleración y cambio histórico, al que deberíamos anticiparnos, para conocer, prospectiva mediante, cuáles serán sus rumbos, influencias, tendencias y si este medio de comunicación nos permitirá poner en común nuestras culturas o bien seremos fagocitados por la mayoría.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Investigadora en comunicación estratégica y seguridad. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", N37, marzo 2004. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2004/marzo.html
Labels:
argentina,
ciencia,
colombia,
eeuu,
españa,
francia,
gestión de la información,
internet,
lenguaje,
méxico,
NTIC,
portugal
miércoles, 15 de julio de 2015
El ciberlenguaje en tiempos de Red
Número 37 - marzo 2004
Ciberlenguaje
Dado ya un panorama general de la situación de las personas y de las NTIC en estos días; nos abocaremos a plantear diferentes inconvenientes que se presentan en torno al lenguaje empleado en la red. Comencemos por las cifras y diremos que: actualmente unos 600 millones de usuarios conforman a Internet. De ellos, un 40% de los cibernautas mundiales se concentran entre los Estados Unidos y Canadá. A América Latina le corresponden un 4% de los usuarios del mundo; de los cuales Argentina participa hoy con casi 4 millones (sólo un 10,8% del total de su población que es aproximadamente de 37 millones). Se considera que la Argentina ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en cuanto a cantidad de usuarios, con casi 4.000.000; después de Brasil (que tiene 14.400.000 aprox.) y México (3.420.000) a los que le siguen: Chile, Perú, Venezuela y Colombia (Fuente: <www.exitoexportador.com>). El castellano es el cuarto idioma más usado en la red, luego del inglés, el japonés y el alemán. Los especialistas de la lengua afirman que la tendencia actual es la de grandes contingentes de personas hablando un número cada vez más reducido de idiomas.
De las cifras expuestas se deduce el panorama que significa la cibermarginación, ya que es evidente la diferencia en cuanto al número de usuarios entre los países de América del Norte y del resto de América. A ello, se le van sumando diferentes circunstancias: si la mayoría de los usuarios pertenecen a países de lengua inglesa, evidentemente también será mayor la proporción de páginas web escritas en inglés. Aparece otro estadio de inequidades, ya que habrá que pensar en cuántas son las personas bilingües que podrán acceder a esos contenidos. Mas allá de que se cuente con traductores en línea, se sabe que en muchas ocasiones se van traduciendo palabra por palabra y que a veces no se entiende el sentido de la traducción, que no puede organizar gramaticalmente el texto como se debiera. Mientras que según informaciones difundidas por Uolsinectis de Argentina en febrero del corriente año, el idioma español es hablado por unos 350 millones de personas, el alemán, es hablado por 100 millones y conforme a las cifras ya expresadas, Alemania ocupa el tercer lugar en idioma hablado en la red y el español el cuarto.
Analicemos por lo tanto si en países de economías deprimidas como la mayoría de los de Latinoamérica, que concentran tan sólo el 4% de los cibernautas mundiales, resultan fáciles y comprensibles todas las palabras que han llegado al castellano de la mano del idioma inglés, que no tienen traducción y que se emplean haciendo una mixtura de español e inglés para operar con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Será fácil para el empleado de una fábrica o un municipio entender que su hijo va al cibercafé para conectarse y catear con amigos de lugares recónditos... Que necesita buscar en la web información para su próximo trabajo de ciencias sociales. Que son 600 millones de usuarios mundiales interconectados, en una multiculturalidad de razas que no llega a ser tal en el campo idiomático... Que la palabra Internet ha sido aceptada por la Real Academia Española y que la letra ñ no aparece en la web. Que hay tantas opiniones a favor como en contra de esta temática, de parte de los especialistas de la lengua.
Sin dudas, ya en el tercer milenio y lejos del oscurantismo medieval, ni ángeles ni demonios, tan sólo seres humanos que nos estamos comunicando, en una debate-diálogo, creciendo a través de las similitudes y diferencias. Personas ocupadas y preocupadas por un hacer, que evidentemente está cambiando nuestras formas de vida, nuestros parámetros sociales y que necesita de espacios de reflexión, para ir encontrando una nueva manera de rescribir nuestra propia historia, a la luz de este medio de comunicación que irrumpe en nuestras vidas. De esta red de redes, que en ese entramado de relaciones está modificando la vida en un entorno de aceleración y cambio histórico, al que deberíamos anticiparnos, para conocer, prospectiva mediante, cuáles serán sus rumbos, influencias, tendencias y si este medio de comunicación nos permitirá poner en común nuestras culturas o bien seremos fagocitados por la mayoría.
La red de redes ha irrumpido en los actos cotidianos de los seres humanos y ha cambiado la fisonomía de las relaciones de las personas, las ciudades, los conglomerados urbanos, las actividades rurales y un largo etc.
Esta misma red nos une y nos desune, nos acerca y nos aleja, en un juego constante de haceres y retocesos, donde los personajes principales son nada más y nada menos que las personas. Alvin Tofler afirma “estamos creando una nueva sociedad. No una sociedad cambiada” y seguramente allí radica la diferencia. Nuevas formas de conducta, nuevos modelos, nuevas necesidades.
También nuevas palabras se suman al quehacer cotidiano: somos cibernautas que navegamos a través del ciberespacio. Enviamos e-mails, mantenemos conversaciones por medio del chat, hacemos ciberllamadas, empleamos la banda ancha, estamos on-line, tenemos un site...
Mas la temática del “ciber” no es actual, sino que desde aproximadamente los años 1950 se introdujo el concepto de cibernética, del griego “cibernetes”: gobierno, timonel y transcurrido el tiempo, ligados nuevamente a este vocablo - tecnología mediante -, “navegan” hoy por el ciberespacio, una gran cantidad de personas, sólo que hoy ha cambiado es quién dirige y hacia dónde dicho timón. Ya Platón hace más de 2000 años hablaba del arte de pilotear las naves y decía que el piloto es el elemento fundamental de ese arte. En 1834 en Francia, Ampere toma la palabra cibernética para designar la parte de la política que se ocupa de los medios de gobernar y algunos autores afirman que es la expresión griega, utilizada por Ampere, la que induce a Wiener a bautizar la ciencia que estudiará, como versa en el subtítulo de su obra " el control y la comunicación en el animal y la máquina”. De tal manera que pertenecer al “cíber” tendrá sus ventajas y su esfera de poder, si se lo relaciona a la etimología del vocablo que le dio origen. Y sus usos serán también para diferentes fines. Baste recordar el atentado del 11 de setiembre de 2001 en los Estados Unidos.
Esta misma red nos une y nos desune, nos acerca y nos aleja, en un juego constante de haceres y retocesos, donde los personajes principales son nada más y nada menos que las personas. Alvin Tofler afirma “estamos creando una nueva sociedad. No una sociedad cambiada” y seguramente allí radica la diferencia. Nuevas formas de conducta, nuevos modelos, nuevas necesidades.
También nuevas palabras se suman al quehacer cotidiano: somos cibernautas que navegamos a través del ciberespacio. Enviamos e-mails, mantenemos conversaciones por medio del chat, hacemos ciberllamadas, empleamos la banda ancha, estamos on-line, tenemos un site...
Mas la temática del “ciber” no es actual, sino que desde aproximadamente los años 1950 se introdujo el concepto de cibernética, del griego “cibernetes”: gobierno, timonel y transcurrido el tiempo, ligados nuevamente a este vocablo - tecnología mediante -, “navegan” hoy por el ciberespacio, una gran cantidad de personas, sólo que hoy ha cambiado es quién dirige y hacia dónde dicho timón. Ya Platón hace más de 2000 años hablaba del arte de pilotear las naves y decía que el piloto es el elemento fundamental de ese arte. En 1834 en Francia, Ampere toma la palabra cibernética para designar la parte de la política que se ocupa de los medios de gobernar y algunos autores afirman que es la expresión griega, utilizada por Ampere, la que induce a Wiener a bautizar la ciencia que estudiará, como versa en el subtítulo de su obra " el control y la comunicación en el animal y la máquina”. De tal manera que pertenecer al “cíber” tendrá sus ventajas y su esfera de poder, si se lo relaciona a la etimología del vocablo que le dio origen. Y sus usos serán también para diferentes fines. Baste recordar el atentado del 11 de setiembre de 2001 en los Estados Unidos.
Ciberlenguaje
Dado ya un panorama general de la situación de las personas y de las NTIC en estos días; nos abocaremos a plantear diferentes inconvenientes que se presentan en torno al lenguaje empleado en la red. Comencemos por las cifras y diremos que: actualmente unos 600 millones de usuarios conforman a Internet. De ellos, un 40% de los cibernautas mundiales se concentran entre los Estados Unidos y Canadá. A América Latina le corresponden un 4% de los usuarios del mundo; de los cuales Argentina participa hoy con casi 4 millones (sólo un 10,8% del total de su población que es aproximadamente de 37 millones). Se considera que la Argentina ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en cuanto a cantidad de usuarios, con casi 4.000.000; después de Brasil (que tiene 14.400.000 aprox.) y México (3.420.000) a los que le siguen: Chile, Perú, Venezuela y Colombia (Fuente: <www.exitoexportador.com>). El castellano es el cuarto idioma más usado en la red, luego del inglés, el japonés y el alemán. Los especialistas de la lengua afirman que la tendencia actual es la de grandes contingentes de personas hablando un número cada vez más reducido de idiomas.
De las cifras expuestas se deduce el panorama que significa la cibermarginación, ya que es evidente la diferencia en cuanto al número de usuarios entre los países de América del Norte y del resto de América. A ello, se le van sumando diferentes circunstancias: si la mayoría de los usuarios pertenecen a países de lengua inglesa, evidentemente también será mayor la proporción de páginas web escritas en inglés. Aparece otro estadio de inequidades, ya que habrá que pensar en cuántas son las personas bilingües que podrán acceder a esos contenidos. Mas allá de que se cuente con traductores en línea, se sabe que en muchas ocasiones se van traduciendo palabra por palabra y que a veces no se entiende el sentido de la traducción, que no puede organizar gramaticalmente el texto como se debiera. Mientras que según informaciones difundidas por Uolsinectis de Argentina en febrero del corriente año, el idioma español es hablado por unos 350 millones de personas, el alemán, es hablado por 100 millones y conforme a las cifras ya expresadas, Alemania ocupa el tercer lugar en idioma hablado en la red y el español el cuarto.
Analicemos por lo tanto si en países de economías deprimidas como la mayoría de los de Latinoamérica, que concentran tan sólo el 4% de los cibernautas mundiales, resultan fáciles y comprensibles todas las palabras que han llegado al castellano de la mano del idioma inglés, que no tienen traducción y que se emplean haciendo una mixtura de español e inglés para operar con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Será fácil para el empleado de una fábrica o un municipio entender que su hijo va al cibercafé para conectarse y catear con amigos de lugares recónditos... Que necesita buscar en la web información para su próximo trabajo de ciencias sociales. Que son 600 millones de usuarios mundiales interconectados, en una multiculturalidad de razas que no llega a ser tal en el campo idiomático... Que la palabra Internet ha sido aceptada por la Real Academia Española y que la letra ñ no aparece en la web. Que hay tantas opiniones a favor como en contra de esta temática, de parte de los especialistas de la lengua.
Sin dudas, ya en el tercer milenio y lejos del oscurantismo medieval, ni ángeles ni demonios, tan sólo seres humanos que nos estamos comunicando, en una debate-diálogo, creciendo a través de las similitudes y diferencias. Personas ocupadas y preocupadas por un hacer, que evidentemente está cambiando nuestras formas de vida, nuestros parámetros sociales y que necesita de espacios de reflexión, para ir encontrando una nueva manera de rescribir nuestra propia historia, a la luz de este medio de comunicación que irrumpe en nuestras vidas. De esta red de redes, que en ese entramado de relaciones está modificando la vida en un entorno de aceleración y cambio histórico, al que deberíamos anticiparnos, para conocer, prospectiva mediante, cuáles serán sus rumbos, influencias, tendencias y si este medio de comunicación nos permitirá poner en común nuestras culturas o bien seremos fagocitados por la mayoría.
Mtra. Marisa Avogadro. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", México, número 37, marzo 2004. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2004/marzo.html
Labels:
argentina,
colombia,
comunicación,
españa,
europa,
francia,
internet,
kindle,
lenguaje,
méxico,
narrativas,
periodismo,
tecnologías
viernes, 19 de junio de 2015
El lenguaje de la ciencia
Por Marisa AvogadroNúmero 30
La información hoy es considerada imprescindible tanto para el desarrollo de la ciencia como de las sociedades y los individuos.
La difusión de los acontecimientos generados por científicos e investigadores, no siempre es realizada con claridad ya sea porque las palabras no son comprensibles, porque para muchos resultan materiales carentes de interés y hasta "aburridos" o porque las políticas editoriales de los medios no consideran rentables los temas referidos a la ciencia.
Ahora bien, podríamos dar innumerables definiciones del vocablo ciencia, más digamos de ella sólo unas palabras, para situarnos. Por su origen latino, nos remitimos a conocimiento, práctica, doctrina. Por su definición del diccionario, es el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. Encontramos de esta manera que es condición utilizar un método. Podemos también aludir a los planteos posmodernos y con la introducción de la idea de lo cierto y lo incierto, los epistemólogos refieren que la ciencia está constituída por teorías en perpetua revisión y construcción.
En este entorno, es donde el periodismo científico deberá realizar su labor formativa y educativa. Se propone este subgénero periodístico como objetivos la formulación y el replanteamiento de los problemas de la comunicación de los acontecimientos de la ciencia al público y el estudio y la puesta en práctica de las posibles vías de solución.
La difusión de dicho material científico se debe adecuar al público al que va a llegar, utilizando un código entendible por esa mayoría neófita en el tema. Evidentemente, así como los periodistas, médicos, abogados, empleados, estudiantes, tienen palabras que le son propias, los científicos no escapan a esta realidad.
No menos cierto es que, como cada medio de comunicación tiene particularidades para difundir los mensajes y que el público no es homogéneo; sino más bien que está constituido por una serie de grupos diferentes que a su vez tienen valores, gustos, intereses, experiencia que no serán las mismas; la tarea se complica un poco.
Por lo tanto , habrá que prestar atención tanto al plano de las palabras como a la organización de las mismas, es decir, al código y el modo de trasmitirlo, adecuándolo también al marco de referencia con el que se está trabajando.
Otro detalle a tener en cuenta es que, si por ejemplo hablamos de un descubrimiento que daremos a conocer en media cuartilla de un periódico, a veces esto no es el espacio suficiente, y por lo tanto, la simplificación del tema debe realizarse con los cuidados necesarios para no desvirtuarlo en función de la escasez de centímetros.
No quedan fuera de la agenda setting los temas de ciencia, adonde al igual que con otros temas relevantes, muchas veces se aprecia un "divorcio" entre las políticas editoriales, las públicas y las necesidades de los individuos.
La situación social actual nos deja observar que es imprescindible entender el conocimiento y popularizarlo, ya que cada día es mayor la brecha entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el avance constante de los descubrimientos en áreas como la ingeniería genética, biología molecular ( por nombrar sólo algunas) y lo que la gente realmente entiende de lo que pasa a su alrededor. Mientras menos se sabe y comprende, más temor se tiene. Y la ciencia, lejos de estar escindida y ubicada en un anaquel inalcanzable de nuestra biblioteca, está cada día más, mediando nuestros actos cotidianos.
Sin olvidarnos, que existen grandes diferencias entre los países con un alto desarrollo científico-tecnológico y los que están en vías de serlos; que hay profundas diferencias entre los miembros de las sociedades; la imperiosa necesidad de convertir a los temas de ciencia en temas de real interés y convocatoria; la necesidad de buscar los más óptimos sistemas de trasmisión y almacenamiento de información y una larga lista a completar.
Comunicadores y lenguaje
Por todo lo que hemos detallado en los párrafos anteriores, contamos específicamente para esta tarea con el periodismo científico (ya abordado en la columna anterior) y con los profesionales de la comunicación preparados en estas áreas del conocimiento, que actuarán como mediadores entre la producción de la ciencia y el público mayoritario; sin embargo, será responsabilidad compartida el resultado final de este trabajo: tanto de los que generan los procesos científico - tecnológicos, como de los medios informativos y de las instituciones educativas.
Más allá de que algunas ciencias, como la química, nos pueden dar fórmulas y sabemos que para obtener agua necesitamos dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, sería pretencioso dar "la receta" para difundir adecuadamente temas de ciencia y tecnología. No obstante ello, daremos una serie de recomendaciones a tener en cuenta: utilizar un lenguaje sencillo, claro, breve, ordenado, sin abusar de las adjetivaciones y sin ludir recursos idiomáticos y del ingenio que harán nuestro material más atractivo. Evitar términos ambiguos o que generen ambigüedad en el relato. Cuando se emplean tecnicismo, definirlos, al igual que escribir las siglas con el nombre completo a que corresponden y si es el caso, ubicar geográficamente al público; basta con colocar el nombre del país de origen entre paréntesis. Valerse de los recursos como el humor, el entretenimiento, la imaginación, recordemos que puede ser el humor un buen recurso para captar la atención y que ello no implica que el estudio no sea serio. Sin dejar de mencionar que cada autor le imprime su sello personal al trabajo.
Finalmente, el periodismo científico aludido, parte de una base de conocimiento y conciencia tanto sobre un tema como de los individuos, que debe constatar la seguridad y confiabilidad de sus fuentes ( merece un estudio a parte la confiabilidad , por ejemplo, del material que circula por la red); su capacidad de comparación, de informar y explicar conforme a un marco socio-económico-histórico y político, contextualizando la información y también, la necesidad desde los centros de estudio de periodismo y comunicación, de profesionalizar esta tarea de los periodistas científicos.
Mtra. Marisa Avogadro Thomé. Enero 2003. Columna "Comunicarte", Revista "Razón y Palabra". Disponible en; http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2003/enero.html
Labels:
argentina,
ciberperiodismo,
ciencia,
colombia,
comunicación,
eeuu,
españa,
europa,
francia,
internet,
lenguaje,
méxico,
narrativas,
periodismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
